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Foto Lorena Espinosa

SANTO DOMINGO.- La violencia de género, la acción de un hombre machista, posesivo y abusador que se siente propietario de la mujer o la ve como objeto sexual, siguió golpeando en la cara a la sociedad dominicana en el recién pasado mes de enero.

El sadismo evidente en algunos casos, la inclusión entre las víctimas de menores de edad y adultas mayores y la alusión a toda clase de supuestos móviles configuran un cuadro que reclama una respuesta más compleja, integral y multidimensional desde el Estado y la sociedad civil.

Una niña de 13 años murió en Bonao a causa de estrangulamiento, luego de que sus verdugos la violaran y la torturaran. Encontraron su cuerpo el 27 de enero, tirado en unos matorrales próximos al destacamento policial de la comunidad Caribe.

En una recopilación de las publicaciones de prensa sin pretensiones contables, figura el caso de una mujer de 72 años a la que un individuo hasta entonces sin identificar la violó en la comunidad de Jacagua Adentro, de Santiago.

Lejos de constituir casos aislados, estos forman parte de una problemática compleja y muy enraizada de amenaza permanente contra la vida y la dignidad de las mujeres dominicanas. El 52% de la población considera que los principales problemas de las mujeres en el país son abuso, acoso, maltrato y violencia, según datos de la encuesta Gallup realizada en 2012.

Detonante, la posesividad

El sentido de posesión constituye un factor recurrente. Una nota publicada el día 20 reseña que un teniente pensionado de la Policía asesinó de cinco disparos a la que había sido su pareja en Los Alcarrizos. Según familiares de la víctima, Wilfredo Tamárez actuó en represalia porque la mujer se resistió a restablecer relaciones con él. El hombre emprendió la huida.

También en Los Alcarrizos, tres días antes, se conoció del caso de Roselín Troncoso, quien murió a consecuencia de los golpes que supuestamente le propinó su pareja, Ezequiel Oscar Pérez. Aseguran los dolientes que la mujer había denunciado a las autoridades los maltratos constantes que recibía.

En 2014, 88 mujeres cayeron víctimas de feminicidio íntimo, el homicidio a una fémina ejecutado por su pareja o expareja, y desde 2005 hasta agosto del año pasado, la Procuraduría General de la República registró 967 casos.

Además de todas las limitaciones logísticas y procedimentales en la prevención y en persecución policial y judicial a los agresores, la Ley 24-97, sobre Violencia Intrafamiliar, resulta limitada ante la magnitud del problema.

Con un carácter punitivo, carece de una visión integral, que abarque las distintas dimensiones y manifestaciones de este tipo de violencia, pero además obvia obstáculos que impiden el ejercicio pleno de los derechos humanos de las mujeres, según resalta en la justificación del Proyecto de Ley de Prevención, Atención, Sanción y Erradicación de todas las Formas de Violencia contra las Mujeres.

La propuesta está contenida en un estudio de la Comisión de Ministerio Público de la Cámara de Diputados, reintroducida allí por la diputada Magda Rodríguez el 25 de febrero de 2014; además, la Comisión de Familia y Género del Senado también la estudia, aunque con variaciones.

Despiadados

El 14 de enero, Juan de Dios Jiménez de la Rosa, según informe de la Policía, fue apresado por matar a cuchilladas a su pareja Josefina Durán, en el sector Los Pomos, de La Vega.

El informe preliminar decía que la mujer le reclamó a Jiménez de la Rosa que dejara de ver televisión y le dedicara tiempo. Él, en medio de una discusión, la atacó a cuchilladas.

Ese mismo día, en el sector el Manzano, del Distrito Nacional, vecinos encontraron el cuerpo de una adolescente de 13 años, que había sido asesinada y lanzada en una vivienda en abandono.

El padre de la occisa, Insolina Morillo, explicó que la joven tenía dos días desaparecida y presume que fue asesinada por un hombre con quien ella sostenía una relación sentimental.

Además del proyecto que busca prevenir la violencia contra las mujeres, en el Congreso cursa una iniciativa de ley de salud sexual y salud reproductiva, que busca la integración de diversas instituciones estatales para garantizar el respeto de estas prerrogativas y proteger a la mujer del abuso, la discriminación y el trato vejatorio en el ejercicio de su sexualidad y de la reproducción.  Esta propuesta incluye que jóvenes y adolescentes tengan acceso a orientación y a métodos anticonceptivos en ambientes que garanticen la discreción y su dignidad humana.

Comenzando el año

Las agresiones mortales a mujeres comenzaron muy temprano en el año. El día 2, dos hombres hasta ese momento no identificados mataron a una mujer en un hotel de Higüey.

Los asesinos dejaron el cuerpo de Sharlny Díaz, de 20 años, tirano desnudo en la cama de una de las habitaciones y dejaron el establecimiento a bordo de una motocicleta.

Ese día, en Los Mina, de Santo Domingo Este, un hombre mató a su compañera de varias estocadas frente a su hijo de 15 años.

José Manuel Severino fue ingresado al hospital Francisco Moscoso Puello, porque también intentó quitarse la vida, según los reportes de prensa.

El proyecto Voces por los Derechos de las Mujeres y todo el movimiento feminista han advertido que para frenar la violencia de género hay que asumir políticas integrales, que van desde la salud, pasando por la educación, hasta la Justicia, sin excluir muchas otras áreas. Además, el Estado debe invertir los recursos necesarios para su ejecución

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