Maria Simon

María Elena Simón

SANTO DOMINGO.- El modelo de escuela mixta y obligatoria ha garantizado igualdad de oportunidades para niños y niñas, en cuanto a ingreso y permanencia, pero todavía le quedan como materias pendientes la igualdad de trato y de condiciones, sostiene la analista de género española María Elena Simón.

“Esta manera de escolarización sigue reproduciendo desigualdad en su seno, que crece con los años: Reproduce desigualdad y, por tanto, discriminación sexista, en el uso de los espacios, del material y de los instrumentos y máquinas, en la distribución de funciones, en los contenidos curriculares donde la obra humana de las mujeres brilla por su ausencia casi total”, afirmó Simón, en la apertura de la VII Conferencia de Género que se desarrolla en el Instituto Tecnológico Santo Domingo.

Lo reproduce también “en el lenguaje corriente y en el específico de las áreas del conocimiento, en las imágenes, libros de texto y hasta en la división de tareas entre niñas y niños”, sostuvo la también filóloga y educadora en la conferencia magistral de la actividad, organizada por el Centro de Estudio de Género del Instituto Tecnológico Santo Domingo (CEG-Intec).

Igualdad de oportunidades, de trato y de condiciones son las tres vertientes en las que plantea debe verse el tema.

En su ponencia Coeducación para la Iguadad, Simón recordó que la igualdad constituye uno de los principios democráticos por excelencia, pero que no basta con enunciarla, sino que hay que construirla “puesto que pertenece al mundo de los aprendizajes, tanto teóricos como prácticos”.

Es lo que plantea el concepto de coeducación, que es la educación con enfoque de género.

Conferencia íntegra:

COEDUCACIÓN PARA LA IGUALDAD

Mª Elena Simón Rodriguez.

Analista de género, experta en Coeducación y escritora.

 En el marco de esta VIII Conferencia Dominicana de Estudios de Género, la Igualdad y la Coeducación ocupan los lugares preferentes.

Pero ni la Igualdad ni la Coeducación suelen entenderse bien en un primer momento. Así es que el  primer objetivo que nos propondremos será aclarar estos dos términos y los conceptos que llevan aparejados:

La Igualdad es uno de los principios democráticos por excelencia. Todos los Estados modernos la contienen en sus constituciones. Pero la Igualdad no basta con enunciarla, hay que construirla, puesto que pertenece al mundo de los aprendizajes, tanto teóricos como prácticos.

Al igual que se hizo y -quizás se sigue haciendo- con la desigualdad, que se enseña y se aprende por doquier y también a lo largo del sistema educativo, la Igualdad ha de formar parte de los aprendizajes formales e informales dentro de la escuela. La Igualdad no sólo es un valor, es también el conjunto de conocimientos, habilidades, destrezas y competencias que las personas en formación van adquiriendo y que les proporcionan una visión del mundo equilibrada entre mujeres y hombres.

Para sintetizar qué entendemos por Igualdad y salir al paso de los prejuicios que se vierten sobre este término sobre que mujeres y hombres somos distintos, propondremos aquí el desdoblamiento de este concepto en tres ramas: Igualdad de Oportunidades, Igualdad de Trato e Igualdad de Condiciones.

La Escuela mixta y obligatoria ha ofrecido a niñas y niños la Igualdad de Oportunidades de ingreso, permanencia y egreso,  pero, sin embargo, no ha desarrollado aún en su seno la Igualdad de Trato y la Igualdad de Condiciones. Esta manera de escolarización sigue reproduciendo desigualdad en su seno, que crece con los años: Reproduce desigualdad  y, por tanto, discriminación sexista, en el uso de los espacios, del material y de los instrumentos y máquinas, en la distribución de funciones, en los contenidos curriculares donde la obra humana de las mujeres brilla por su ausencia casi total, en el lenguaje corriente y en el específico de las áreas del conocimiento, en las imágenes, libros de texto y hasta en la división de tareas entre niñas y niños. La valoración de lo “masculino” omnipresente y la invisibilización de lo “femenino”  deja a las niñas y alos niños sin referentes de lo humano universal, puesto que le falta la parte de las mujeres.

Así es que podemos decir que a la escuela mixta le falta Igualdad de trato e igualdad de condiciones.

La Igualdad de Trato se refiere a que el lenguaje los nombre de modo similar, a que las asignaturas y las imágenes hablen de ellas y de ellos en equilibrio, a que no se los presupongan habilidades o destrezas preferidas en función de su sexo.

La  igualdad de Condiciones se lograría si se trabajaran en la escuela de forma explícita los roles  y estereotipos de género (Agrado en las chicas y Dominio en los varones) para poder superarlos y que no condicionen posteriormente los proyectos biográficos de las personas adultas.

Por eso hablamos de Coeducación Urgente e Importante. La Coeducación se deriva del principio democrático de Igualdad, transformándolo en objetivo educactivo.

Y, podemos explicarlo diciendo que pretende la construcción de un mundo común de los dos sexos y no enfrentado ni complementario, sino compatible y solidario.

La Coeducación -o Enfoque de Género en Educación- se materializará en tres vertientes:

1.- Detección  y crítica del sexismo, de la desigualdad, de la violencia, de la misoginia y de la discriminación por razón de género.

2.- El uso de lenguajes no masculinizantes o androcéntricos para nombrar el mundo en femenino y en masculino.

3.- La representación equilibrada de todo lo que concierne a las mujeres y los varones. Allá donde se detecte desequilibrio o desigualdad, allá es donde habrá que incidir para que no siga ocurriendo.

La Coeducación que proponemos tiene que impregnar:

  1. A) El currículo formal, preceptivo o explícito (lo que se enseña obligatoriamente aunque no se aprenda al 100%)
  2. B) El currículo oculto (lo que se aprende aunque no se enseñe)
  3. C) El currículo omitido (lo que ni se enseña ni se aprende en la escuela)

La desigualdad de trato  y la desigualdad de condiciones  se verían así paliadas hasta verlas desaparecer.

Como la escuela fue la primera institución que borró la desigualdad de oportunidades ha de ser la escuela la primera que borre la desigualdad de trato y de condiciones y, por tanto, la discriminación y la violencia de género, objetivos democráticos donde los haya y que debemos exigir a nuestro sistema educativo en la teoría y en la práctica.

Pero tengamos en cuenta que la fórmula para su consecución está formada por la  suma de las 3 Ps: Prioridad, Presupuesto y Personal preparado, no sólo por discursos y buenas palabras.

 

Con el auspicio de:

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